miércoles, abril 05, 2006

Activos naturales

Perú, país biodiverso. La frase ha sido repetida tanto que ya suena a eslogan. Pero en vez de sacarle provecho, hemos presenciado una fuga sin retorno de conocimientos y especies.En la oficina de patentes de EE.UU. existe una patente registrada con el número 6.297.995 y que lleva por título "Extracto de raíces de Lepidium meyenii para aplicaciones en farmacia". Lepidium meyenii es nada más y nada menos que el nombre científico de la maca, esa planta de propiedades maravillosas, domesticada por los antiguos peruanos, y que, hasta donde sabemos, solo se cultiva en la sierra central del Perú. El beneficiario de la patente, sin embargo, es la estadounidense Pure World Botanicals.

Si usted es como la mayoría de peruanos, ya se debe haber revuelto en su asiento. Una vez más, pareciera que se están robando lo nuestro. Si no es la maca, es la lúcuma o el camu-camu, o incluso la papa, que Chile quiere ahora registrar como patrimonio nacional (específicamente la variedad chilota). En este último caso, los especialistas han señalado que la intención chilena no vulneraría el reconocimiento que tiene el Perú como país de origen de la papa, algo acreditado por varios estudios científicos. La pregunta, sin embargo, persiste: ¿qué hace el Estado Peruano? En el caso concreto de la maca, el Indecopi se interesó, pero de manera reactiva. Para examinar las patentes concedidas en otros países a invenciones relacionadas con la planta, convocó a un grupo de trabajo que elaboró un informe que fue presentado en la quinta sesión del Comité Intergubernamental sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos; las acciones de reclamo se encuentran en su última etapa. En ese camino, actuando ya en forma proactiva, en mayo del 2004 se creó la Comisión Nacional contra la Biopiratería para identificar y evitar actos de biopiratería.

Del desempeño de esta comisión depende también un futuro económico (eventualmente) mejor para los custodios de los conocimientos: principalmente comunidades nativas e indígenas.

NEGOCIO REDONDO

Y es que son millones de dólares los que están en juego. En 1999, un estudio (citado por Indecopi) concluyó que el mercado global anual de recursos genéticos --empleados en industrias como la biotecnológica y farmacéutica-- se sitúa entre US$500.000 millones y US$800.000 millones anuales. Si a esto sumamos los ahorros estimados que los conocimientos tradicionales otorgan a los procesos de investigación de fármacos (un 25% de sus costos), queda claro que el valor económico de la biodiversidad es, sin exagerar, uno de los mayores activos fijos del país. Pero queda claro también que debe haber un reconocimiento a los portadores de esos conocimientos, traducido en mecanismos que garanticen un intercambio comercial justo.

Sin embargo, por necesarias que sean algunas acciones del Indecopi, son salidas de emergencia, manguerazos de bomberos. Acciones defensivas, no proactivas. Y es que lo cierto es que el Perú carece de un marco legal que regule la extracción ordenada de los recursos genéticos con un adecuado beneficio para todos los involucrados. "Por ejemplo, un concepto básico a regular sería la bioprospección (identificación de los recursos biológicos con potencial comercial)", explica Claudia Fernandini, directora de la consultora en propiedad intelectual Clarke & Modet. Por otro lado, si bien la protección de los conocimientos tradicionales sí está regulada, pues desde el 2002 contamos con la Ley de Protección del Conocimiento Colectivo, es una ley sin reglamento y que, por tanto, no puede aplicarse plenamente. Lo peor de todo es que en la práctica, el conocimiento sobre plantas nativas, acumulado por las comunidades campesinas e indígenas desde hace miles de años, está sometido a un asalto constante, en parte, promovido o consentido por el propio Estado.

"En las últimas décadas, las políticas públicas no promueven la agricultura tradicional y, por ende, la agrobiodiversidad nativa", sostiene Yolanda Guzmán, directora del proyecto para la protección de la agrobiodiversidad en el Perú In Situ. Pero más allá de la carencia de un soporte legal apropiado, existe un problema cultural: los peruanos sencillamente no sabemos utilizar las herramientas de propiedad intelectual. Las comunidades campesinas generan nuevas variedades de plantas agrícolas permanentemente. "Pero ellos no se dan cuenta de que lo que hacen es innovación, y que, por tanto, es susceptible de protección, tanto como cualquier variedad genéticamente modificada", dice Fernandini.

El comportamiento de los investigadores no es muy diferente al de los campesinos. El descubrimiento de un nuevo uso de una planta es susceptible de patentarse en EE.UU. o Europa. Pero acá esos resultados se publican sin mayor protección del derecho intelectual de sus autores, muchas veces por un desconocimiento del régimen internacional de propiedad intelectual, por falta de criterio comercial o por una ausente cultura de protección.

INVENTARIO GENÉTICO

Y en medio de esta orfandad legal y cultural, nos cae un (eventual) TLC con EE.UU. Si bien los especialistas señalan que es la primera vez que la potencia del norte accede a mencionar el tema de la biodiversidad y los conocimientos tradicionales, el acuerdo plantea grandes retos. Se sabe que, en general, las posiciones de EE.UU. y el Perú no son precisamente las mismas en lo que respecta a las patentes de plantas y animales. Mientras el primero es uno de los pocos países que se niega a ratificar el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Perú, como miembro de la Comunidad Andina de Naciones, viene solicitando en los foros mundiales que se modifiquen los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), de tal manera que para otorgar una patente se ponga como requisito revelar el origen del material genético. Pero, a pesar de las diferencias, el TLC es percibido como positivo.

Para Antonio Brack, uno de los mayores conocedores del potencial económico de nuestra riqueza biológica, el TLC representa una oportunidad. Esgrime una razón. Las fortalezas complementarias de los dos países. Por un lado, EE.UU. es una potencia tecnológica y tiene un sistema de patentes del que nosotros carecemos; el Perú, por su parte, posee aproximadamente 4.500 plantas nativas usadas por las comunidades tradicionales, entre las que se incluye la mayor diversidad de recursos genéticos del planeta en papa, maíz, yuca o camote.

LA TAREA PENDIENTE

Sin embargo, primero debemos superar nuestras deficiencias. En el Perú no hay una cultura de protección de la innovación, no usamos herramientas de propiedad intelectual, en tanto que en EE.UU. esta cultura de protección está ampliamente difundida. "No hablamos de evitar que terceros obtengan derechos de propiedad intelectual, sino de obtener los beneficios que ese sistema puede generar", dice Fernandini. Pero para generar esta revolución cultural, primero necesitamos, opinan los especialistas, establecer una política nacional de propiedad intelectual proactiva.

Un buen punto de partida de tal estrategia podría ser identificar nuestros activos intelectuales, es decir inventariar nuestra biodiversidad. A pesar de todos los alegatos en defensa de nuestros recursos genéticos, el Perú carece de una base de datos de su biodiversidad, o dicho de una forma más simple, no sabemos lo que tenemos. "¿Cómo puedo demostrar que en EE.UU. alguien ha tomado una variedad de una planta peruana?", se pregunta Brack. "La única forma que tenemos de saber de qué estamos hablando es haciendo una base de datos de todos nuestros recursos genéticos", señala. De acuerdo con Brack, el Perú debería captar al menos un US$1 millón anual, por 10 años, de fondos internacionales para realizar esta tarea. Pero mientras esto no ocurra, mientras no tengamos políticas reales de promoción y protección, nuestras plantas nativas lucirán muy verdes y vivas en los campos. Pero como capital, podrían convertirse en la definición misma de una naturaleza muerta.

La Comisión Nacional contra la Biopiratería realizó una búsqueda de potenciales casos de biopiratería entre los sigientes recuros naturales: Hercampuri, Camu-Camu, Yacón, Caigua, Sacha Inchi, Chancapiedra y Maca. Aquí algunos de los resultados obtenidos luego de la búsqueda en tres bases de datos en el extranjero:

  • Base de datos de la Oficina Estadounidense de Marcas y Patentes
  • Base de datos de la Oficina Europea de Patentes
  • Base de datos de la Oficina Japonesa de Patentes

El Estado Peruano ya ha realizado tres reclamos oficiales por la patente de la Maca.

MACA Lepidum Meyeni

JAPÓN: El Perú ha apelado a una solicitud de patente japonesa sobre la Maca ("Producto alimenticio funcional que contiene Maca"). Indecopi ha enviado documentación técnica a la oficina japonesa de patentes para invalidar la solicitud, argumentando falta de novedad y nivel inventivo.EE.UU.: Nuestro país ha apelado dos patentes estadounidenses de extractos de raíces de Maca, una de ellas para el tratamiento de la disfunción sexual ("Tratamiento de la disfunción sexual con un extracto de raíces de Lepidum Meyeni").

SACHA INCHI Plukenetia Volubilis

EE.UU.: En la búsqueda en la base de datos americana se observó ocho patentes que hacen referencia a tintas. Además, hay cinco solicitudes de patentes que mencionan el término plukenetia. Cuatro de ellas están referidas a preparaciones medicinales y la quinta solicitud hace referencia a una tinta que utiliza aceite de plukenetia.

CHANCAPIEDRA Phyllantus Niruri

JAPÓN: Se encontraron referencias a patentes y solicitudes de patentes, especialmente como inhibidor del envejecimiento de la piel. También hay usos cosméticos y farmacéuticos.

UNION EUROPEA: Se encontraron seis referencias a solicitudes de patentes y otras patentes principalmente para el tratamiento de la hepatitis B.

EE.UU.: Se encontraron varias referencias a solicitudes de patentes y patentes especialmente para usos médicos.

CAMU CAMU Myrciaria Dubia

JAPÓN: Se encontraron 16 referencias entre patentes y solicitudes de patentes, especialmente para usos cosméticos, como antioxidante para la piel. Una de ellas dice: "Agente blanqueador, antioxidante, inhibidor de colagenasa, anti edad, loción para la piel, cosmético y alimento".

EE.UU.: Dos solicitudes de patente para preparación de extractos de planta.

YACÓN Smallanthus Sonchifolius

JAPÓN: En la base de datos japonesa se encontró 50 referencias a patentes y solicitudes de patentes de Yacón, especialmente para aplicaciones en farmacia, como inhibidor de lipasa o para el tratamiento de diabetes. También se presentan usos en el sector alimentos.

EE.UU.: Se encontraron 15 documentos, algunos para la prevención del cáncer, para aumentar los niveles de testosterona y como antinflamatorio.

Fuente: Suplemento Día 1 - El Comercio - Lunes 3 de abril 2006